Canela, la especia del amor


11 Originaria de Ceilán, hoy llamada Sri Lanka, la canela es la corteza del árbol Canelo o Canelero.

Está emparentada con el laurel, aunque a diferencia de este, de quien se usan sus hojas, la canela brinda todo su sabor a través de la corteza interna del árbol, que es separada, pelada y puesta a secar antes de ser comercializada. Con un fuerte color marrón rojizo, su sabor dulce, amaderado y picante es ideal para aromatizar y saborizar muchos alimentos y bebidas.

Sirve de puente entre los sabores agrio (ácido) y dulce, entre el amor y el desamor, por lo que se la considera una especia con propiedades afrodisíacas. Es una especia muy antigua, utilizada principalmente en la cocina árabe, india y china, quienes la conocían y utilizaban desde el 2500 A.C. (Antes de Cristo).

Los árabes fueron quienes descubrieron sus propiedades conservantes y la utilizaron para saborizar sus carnes, ya que posee aceites esenciales que inhiben el desarrollo de las bacterias responsables de la descomposición de la misma. Su aroma especial la hace imprescindible en la repostería para aromatizar pasteles, mousses y cremas, así como en postres como el tradicional arroz con leche, las natillas, el pan especiado, en pudines, compotas de frutas, helado y salpicando un delicioso apfelstrudel de manzana. Acompaña muy bien las frutas en los rellenos de carnes y aves, y es especialmente buena con el cordero en los tajines marroquíes, en los platos de arroz y en la cocina árabe y oriental.

Las bebidas calientes como el chocolate y el café quedan deliciosas con su complemento y en la industria licorera se la utiliza para aromatizar los licores. La canela se usa en rama y molida. Para conservarla se debe guardar en frascos de cristal de color, de cierre bien hermético y en un lugar fresco y seco, a salvo de la luz solar..