El clavo de olor, especia que casi nos permite ver el mar


11 El clavo de olor (Syzygium aromaticum o Eugenia caryophyllata), es conocido también como clavero, árbol del clavo, o clavo de especia.

Su nombre procede del latín clavus, ya que el capullo seco sin abrir recuerda esta forma. Hay un adagio que dice: "es muy posible que la nuez moscada evoque el olor a mar, pero con los clavos de olor uno puede verlo", ya que las cosechas de clavo de olor florecen en las islas.

Originario de las Molucas o Islas de las especias, en el archipiélago indonesio, el árbol del clavo tiene unas hojas verdes y fragantes. Los clavos, los capullos de flor sin abrir de este árbol, se cosechan cuando el árbol tiene entre 6 y 8 años, y estos cambian de color, pasando de un color rojizo claro a un color marrón oscuro a medida que se van secando al sol. El clavo posee un aroma fuerte, caliente y rico, con un sabor picante, ácido, intenso y amargo, que deja una última sensación de frío en la boca, aunque al cocinarlo su efecto se suaviza. Por ser una especia muy aromática, debe usarse con cuidado. Acompaña muy bien platos dulces y salados, y es ideal para pastel de pollo frío, guisado de conejo, arenques en escabeche, jamón glaseado, plátanos asados, tartas de manzana y pudines, así como también en el pan especiado. Si quieres sorprender a tu familia, la próxima vez que prepares un guiso o estofado de carne añade durante la cocción una cebolla pinchada con 1 ó 2 clavos; le dará un sabor especial. Al igual que la mayoría de las especias, es mejor comprarlo entero que en polvo, porque sino pierde su aroma y sabor rápidamente.

Para conservarlo se debe guardar en frascos de cristal de color, bien hermético y en un lugar fresco..