Luigi Bosca: un vino de artista


11 El antecedente más importante es la colección del barón Phillipe de Rothschild.

Durante años, obras de Picasso, Dalí y hasta, curiosamente John Huston, entre otros pintores europeos y americanos, ilustraron las etiquetas de sus Grand Cru Mouton Rothschild.

Un museo en el Chateâu exhibe las obras. Sobre ese modelo, la gente de Navarro Correas inició la Colección Privada, con obras de plásticos argentinos: Macció, Noé, Gorriarena y Josefina Robirosa. Pero es la primera vez que un vino argentino se consigue únicamente en la boutique de un Museo. Lo merece, aunque no es para nada un vino de museo.

Rompecabezas, uno de las obras del genial Jorge de La Vega, genial sesentista ditelliano fue la obra elegida para la etiqueta. Es un Malbec de la excelente añada 2002, de Vistalba que pasó 14 meses en barricas de roble francés.

Tiene 13,9 grados de alcohol, y fue embotellado sin filtrar, como lo exige la modernidad. Aromas a frutas y especias con dejos de humo y vainilla, transmitidos por el roble, por cierto muy bien incorporado. Dura.

En la boca, no en la botella, que desaparece rápidamente, es bebible y placentero. Tiene una edición limitada de 4000 botellas y sale $70.

Es el primer vino de un proyecto conjunto de Luigi Bosca con el Museo de Arte Latinoamericano, cada vez más recorrido por locales y visitantes extranjeros, ávidos del Malbec argentino. Jorge de la Vega, uno de los llamados cuatro jinetes del Apocalipsis, inventores de la Nueva Figuración, junto a Macció, Noé y Deira, se hubiera conmovido. A lo pintores, a todos en el mundo, no hay nada que los conmueva tanto como el vino..