Nueva Zelanda, el país del Sauvignon Blanc


11 Hay un boom mundial que se llama Sauvignon Blanc.

Y tiene su centro en Nueva Zelanda, país cultor del bajo perfil.

Paz absoluta, en una naturaleza de vértigo –allí se filmó “El señor de los anillos”- logra un viaje con iguales dosis de aventura, relax y placer. Nueva Zelanda es indiscutiblemente una de las regiones vitivinícolas más bellas del mundo, si no la más. Por sobre los viñedos sobresalen montañas escarpadas, paredes de roca aún no tocadas por el hombre, bosques verde brillante.

Más allá de las laderas, hay largas cascadas de ríos de agua purísima y unos lagos que se deshacen en la neblina, sobre todo al amanecer.

Hay una belleza de lo gigantesco y místico en este país. Una belleza casi de otro mundo. Los viñedos confirman esa percepción.

Aunque las cepas aquí hayan sido plantadas por primera vez en 1819, el renacimiento del vino de Nueva Zelanda realmente empezó con la ascendencia de la región de Marlborough, el paraíso del Sauvignon Blanc.

Hoy en día existen diez regiones productoras de vino en todo el país. Mucho sol, noches frías y una estación de crecimiento larga, aseguran que el Sauvignon Blanc de Marlborough sea un emblema del vino del país. Y Blenheim es su capital: un pueblo pintoresco, con casas de generosos parques y jardines.

Pero además es un pueblo de buenos anfitriones: todo tipo de cafés de estilo y restaurantes de primera calidad, mucho más que los que normalmente se encontrarían en un centro urbano grande. Vinos únicos, increíble gastronomía, paisajes de ensueño.

Posiblemente Nueva Zelanda no sea el famoso Paraíso Perdido. Pero, y de esto no caben dudas, se le parece..