Secretos de la cocina anti-colesterol


11 Para bajar el colesterol total y sobre todo el “malo” (LDL), debes aumentar el consumo de fibra soluble.

Para ello debes ingerir diariamente tres frutas: manzana, banana y naranja; y una porción abundante de crucíferas: brócoli, coliflor, repollo, repollitos de Bruselas. Por lo menos dos veces por semana reemplaza la carne por un platillo a base de legumbres como porotos, garbanzos o lentejas, preparadas al estilo Mediterráneo, con cebolla, aceite de oliva y unas hojitas de albahaca o perejil. No le tengas miedo a los mariscos y moluscos: son magros y tienen poco colesterol.

Los más recomendados son los mejillones, almejas y calamares. Recuerda que la combinación Colesterol + Grasas Saturadas en los alimentos es lo que más incide sobre tus niveles de colesterol total, por lo que debes evitar consumir quesos, carnes grasas y yema de huevo; mucho menos una combinación de los anteriores. Las nueces, almendras y frutos secos en general son alimentos ricos en grasas mono-insaturadas y en fibras solubles. Si no tienes sobrepeso los puedes incluir en tu dieta, pero con moderación. Aprende a elegir las margarinas.

Las más adecuadas son las que dicen en la etiqueta “preparada con aceites vegetales sin hidrogenar”.

Si tienes que optar por un tipo de aceite, elige siempre el de oliva, rico en grasas mono-insaturadas. Consume frecuentemente guarniciones de arvejas, zanahoria, choclo y papas, ya que todos estos son alimentos ricos en fibra soluble. Por último, es importante que aprendas a interpretar las etiquetas de los alimentos. Si lees: aceites vegetales hidrogenados, significa que esos aceites vegetales han sido saturados y por lo tanto han perdido su acción benefactora. La semana que viene te contaré los secretos de la cocina anti-colesterol de lo que Sí y lo que No debes comer.

Hasta la próxima!.