Clasificación y uso de la basura


11 Clasificación y uso de la basura. El problema de la basura es una preocupación mundial.

Imagina cuanta basura produces sólo en tu hogar cada día, ahora eso multiplícalo por cada casa, empresas, colegios o comunidad del país. La basura acumulada diariamente, implica la producción  de toneladas diarias que necesariamente deben acumularse en algún lugar.

El mayor problema es que la cantidad de basura crece diariamente, pero los espacios para su acumulación no. Por otra parte, la basura es muy contaminante, el aire, los suelos y el agua se ven severamente afectados por su acumulación. Según su procedencia,  la basura se clasifica en orgánica e inorgánica. Dentro de la basura inorgánica se encuentra el tipo que se denomina basura sanitaria, la que está conformada por todo tipo de materiales usados para tratamientos médicos en el hogar, hospitales, escuelas, etc.

Este tipo de desechos es especialmente contaminante ya que contiene microorganismos capaces de provocar numerosas enfermedades. En general toda la basura proviene de los seres vivos, plantas o animales, de ahí que se le denomine como orgánica.

La basura inorgánica proviene de cosas que fabrica el ser humano, como latas, vidrios, aparatos eléctricos, neumáticos, plásticos, etc. También el humo, los detergentes, jabones o productos químicos, son basuras inorgánicas ya que no provienen de ningún ser vivo. A continuación veremos una magnifica manera de aprovechar  tu basura orgánica creando “Composta”, que es un excelente abono para la tierra. Además, de esta manera verás que tus niveles de basura se reducen considerablemente. Bien, lo primero que debes hacer es juntar toda la basura orgánica que tengas: restos de comida, frutas y verduras, cáscaras de huevo, restos de café, cenizas, aserrín, paja, trozos de madera, poda del jardín (césped, ramas, hojas, raíces); todo esto sirve.

Debes evitar, eso sí, poner aceite o comida muy grasosa y evitar los restos con mucha carne por que tarda mucho en descomponerse. También debes cuidar de que no haya ningún elemento inorgánico como plástico, vidrio o aluminio. Con tu basura orgánica ya clasificada, debes escoger un lugar en el patio o jardín, preferentemente apartado de la casa o la cocina.

También observa que el lugar escogido, durante el día reciba sol y sombra. Destina un bote, hoyo o una caja metálica (capacidad mínima de 1 m3 y máximo de 1,5 m3) con tapa y vierte una capa gruesa de aserrín o tierra (aproximadamente de unos 6 cms. de espesor). Luego vierte los desechos orgánicos y cúbrelos con otra capa de aserrín o tierra.

Después derrama un poco de agua (importante para mantener la humedad), y espolvorea cal sobre la superficie para evitar malos olores.

Y por último debes cubrir con un plástico, tapa o una capa de tierra. Cada vez que quieras verter nuevos desechos orgánicos, o a la semana, debes revolver todo con una varilla (este paso es importante para oxigenar los materiales) y si ingresaste nuevos desechos debes repetir los pasos anteriores. Verás que después de tres o cuatros semanas será difícil distinguir lo que fuiste depositando, excepto los desechos que ingresaste recientemente, claro. Luego de 1 a 4 meses la mezcla se convertirá en “humus” (nombre vegetal de la tierra que se forma por la descomposición de la materia orgánica). De esa forma has conseguido un abono vivo excelente, con densidad y variedad de microorganismos que concentran enzimas, vitaminas, hormonas, etc, y que sirven muy bien para mantener el equilibrio biótico de la tierra. El siguiente paso es hacer tu propia huerta..