Contaminación del aire en España


11   Contaminación del aire en España.

La concejal de Medio Ambiente, Ana Botella, preguntó al edil socialista Pedro Satín en la pasada comisión del año pasado: ¿quiere otra vez que le vuelva a decir todo lo que hemos mejorado solamente desde que Alberto Ruiz-Gallardón es alcalde?”.

Y de hecho se lo dijo: la concentración media de partículas PM10 se ha reducido un 15%, la de dióxido de nitrógeno, un 11%... y así siguió su exposición. Tanto el alcalde como la concejal afirman en sus apariciones públicas que el aire de Madrid ha ido en constante mejora en los últimos ocho años.

Que está, insisten, mejor que nunca.

Y es que es cierto que los niveles de dióxido de nitrógeno (el único contaminante con el que la ciudad no cumple con la legislación) llevan años bajando. Pero ese descenso se ha detenido. Según revela el informe elaborado por la Dirección General de Calidad, Control y Evaluación Ambiental del Ayuntamiento de Madrid, titulado  “Memoria de calidad del aire 2010”, la capital no pudo reducir la contaminación el año 2010 con respecto al anterior. La red de estaciones de medición llegó a registrar 46 microgramos por metro cúbico de media anual, que son los mismos que registró el año anterior.

Este dato lo aportan sólo las estaciones que no han sido removidas de su ubicación en los últimos 10 años, ni se han eliminado, ni agregado a la red de estaciones.

El resultados de estas muestran permiten evaluar cómo ha evolucionado la calidad del aire de la ciudad en la última década. Desde 2005, en que medían 56 microgramos por metro cúbico, la polución daba muestras de descenso año tras año. Pero en 2010 no fue así.

  Cuando Ana Botella admitió, en el mes de enero, que la capital no cumplía con la legislación europea en dióxido de nitrógeno, aseguró que la media de 2010 fue de 44 microgramos.

Por lo tanto, por encima de los 40 permitidos. Ese es el dato oficial, una media obtenida de las 24 estaciones con las que contaba el año pasado la red madrileña y es la cifra que la capital ha enviado al Ministerio de Medio Ambiente para ser sumada a las que envían todas las comunidades autónomas y que luego se transmite a la Comisión Europea. Con esa medida la capital pretende solicitar una moratoria de cinco años para ajustarse a los máximos legales.

Eso sí, para que se cumpla esta petición la UE exige demostrar que se han tomado medidas eficaces. Pero si se hubieran mantenido las mismas estaciones en los mismos puntos durante los últimos 10 años, esa medida sería superior.

El mayor cambio se produjo en enero de 2010, cuando el Ayuntamiento remodeló la red, según lo declarado, para adaptarse a las exigencias europeas. De esta forma eliminó algunas estaciones y añadió otras.

Las que fueron eliminadas eran justamente (por casualidad o no) las que estaban localizadas en las zonas más contaminadas de Madrid. A modo de ejemplo, el Consistorio eliminó la de la plaza de Luca de Tena, la que en el año 2009, cuando el máximo de nitrógeno que recomendaba la UE eran 42 microgramos por metro cúbico de media anual, esa estación registró 74. Antonio Vercher, fiscal coordinador de Medio Ambiente, envió en enero de este año un informe de 34 páginas al Consistorio en el que criticaba la eliminación de seis estaciones de medición de las zonas con más tráfico de la capital.

Consideró que todo era un montaje para maquillar datos. Pero lo concreto es que la nueva red está ahí y  las series temporales se han perdido, así es que es el propio Ayuntamiento el que admite que, para hacer comparaciones, para ver la evolución real del problema, no es necesario igualar las medias legales, los 54 microgramos de NO2 de 2009 con los 44 de 2010. De esa forma, revisando las estadísticas, es lo mismo decir que la contaminación descendió  un 18, 5% en un año.

Y eso es imposible. Por más que el año pasado el consumo de combustible haya descendido en un 8% debido a la crisis y las condiciones meteorológicas nos hayan ayudado otro tanto entregando un 26% más de aguas lluvias, los datos de la memoria revelan que solamente 6 de las 24 estaciones estuvieron por debajo del valor límite anual “para la protección de la salud humana” que exige la UE..