Cumbre de Copenhague, de qué depende su éxito


11 Con gran ansiedad se espera el comienzo de la Cumbre de Copenhague y las decisiones que se tomarán en esta reunión, de importancia fundamental para el futuro de nuestro planeta.

Sin embargo, la conferencia podrá fracasar debido a la preponderancia de los intereses económicos de algunos países en detrimento de las necesidades del medio ambiente para su conservación. El ejemplo más claro es el de los Estados Unidos, país que se niega a cooperar en los acuerdos propuestos si otras potentes economías no hacen lo mismo: se trata de una postura bastante repetida por otras naciones, que no se quieren comprometer a no ser que los demás lo hagan. Por otro lado, muchos países en vías de desarrollo no miran con buenos ojos las medidas necesarias para reducir las emisiones de carbono; lógicamente acostumbrados a querer que sus economías crezcan a cualquier precio, no les interesa cuáles son los costes para el medio ambiente. De todas maneras, algunas naciones han mostrado predisposición en colaborar y ayudar a otros países, como México, que está a disposición de las naciones más pobres para auxiliarlas en su adaptación a las propuestas para enfrentar el cambio climático. Es también el caso de Noruega, cuyos representantes han propuesto que una parte de los presupuestos para el control de emisiones de los países más ricos sea usado para generar ingresos para la cooperación internacional. Una propuesta que ha sembrado la polémica es la que tiene el Reino Unido, que considera que los países integrantes del G20 deberían financiar sus controles para el cambio climático.

Esta idea ha sido rechazada por China, India, Sudáfrica y Brasil. Concluyendo, para que se cumplan los objetivos de la Cumbre es necesario el esfuerzo colectivo, la participación de todos contra el cambio climático. Y una vez más, vemos cómo los intereses individuales obstruyen el camino hacia un futuro que  sin una toma de conciencia generalizada no sabemos si existirá. Referido: Greenpeace Argentina.