Derrame petróleo en Golfo de México


11 Derrame petróleo en Golfo de México .  Ya ha pasado un año del terrible accidente acaecido en la petrolera Deepwater Horizon (propiedad de BP), una burbuja de gas metano causó un incendio y una consecuente explosión que perferó el yacimiento de Macondo, a 64 kilómetros de la costa de Luisiana, frente al Misisipi. En dicho accidente fallecieron 11 personas y posteriormente con la fisura que se produjo se vertieron 757 millones de litros de crudo al mar. Pese a que en aquella ocasión se auguró que el vertido de BP marcaría rotundamente al gobierno de Barack Obama y que a partir de ese entonces la política norteamerica acerca de las fuentes de energía daría un giro rotundo, volcándose hacia las energías renovables, resurgiendo entonces las centrales nucleares, nada de esto ha ocurrido. En Luisiana los daños causados por el vertido fueron y siguen siendo catastróficos.

A un año del suceso "Aún no hemos avanzado nada a la hora de estimar el verdadero daño a nuestra pesca, a la fauna, a la costa y a otros recursos naturales", expresa el senador de Luisiana, David Vitter. A BP el desastre del Golfo de México le costó una suma considerable de dinero.

En las labores de limpieza del Golfo han trabajado cerca de 48.000 personas, las cuales debieron ser pagadas por la empresa británica, al mismo tiempo que depositó otros 20.000 millones en un fondo de compensación administrado por el Gobierno norteamericano como indemnización por daños causados. Además de los pescadores, el ecosistema mismo ha sufrido daños irreparables, miles de animales y vegetales de varias especies han perecido a causa del contacto con el tóxico y otras han dejado de frecuentar las aguas del golfo. Pese a que la mancha se ha reducido mucho, parte de él fue eliminado gracias al efecto de las bacterias yacentes en el Golfo, otra parte se hundió al lecho marino y el resto se evaporó al aire. Cabe aclarar que el Golfo de México es uno de los sitios con mayores yacimientos petrolíferos del planeta y que, a un año del accidente, no sólo no se han detenido los trabajos de extracción sino que han aumentado, lo cual indica claramente que el gobierno americano no tiene la menor intención de suspender sus subvenciones a la explotación de energías fósiles. En enero la comisión de investigación a quien el presidente Obama le encargara el análisis de las causas del vertido y las posibles soluciones presentó un documento donde podía leerse: "Sin una considerable reforma en las prácticas empresariales y las políticas gubernamentales, [vertidos como el de BP] podrían volver a ocurrir. El accidente provino de errores sistemáticos de los directivos de esa industria y de fallos del Gobierno a la hora de garantizar que se cumplan las normas sobre perforaciones petrolíferas en alta mar". Pese a ello no han podido notarse cambios a nivel legal ni gubernamental, todo ha quedado en la nada, en las simples burocracias que consumen a nuestras sociedades. Hoy, en abril del 2011, a un año del derrame de petróleo en el Golfo de México, y luego del desastre nuclear en Japón, el gobierno americano parece no contemplar más fuentes de extracción de energía que las fósiles. Además se desentiende de las consecuencias que apostar por las perforaciones de los lechos oceánicos puede implicar, no sólo a nivel económico en caso de ocurrir un accidente similar al de BP, sino también en lo que al ecosistema se refiere, a los desastres ecológicos que no pueden ser subestimados. .