El cielo llora ácido...


11 Una de las alteraciones más graves, provocadas principalmente por la actividad del hombre, es la lluvia ácida.

Siempre el hombre ha emitido partículas a la atmósfera pero fue en la era industrial que esto se vio incrementado notablemente, sumandose a la actividad volcánica. Los procesos industriales que implican combustión de carbón, petróleo o gas generan un aumento en las concentraciones de los óxidos de nitrógeno y azufre.

Estos óxidos al combinarse con el vapor de agua presente en la atmósfera, forman ácidos: ácido nítrico y ácido sulfúrico respectivamente, siendo este último el más dañino. Este fenómeno fue descripto en Gran Bretaña, a mediados de la década de 1880, cuando un químico inglés llamado Robert Angus Smith advirtió los efectos erosivos causados por la contaminación atmosférica y que se hacían evidentes en los materiales corroídos de los edificios y monumentos. Pero no sólo la lluvia ácida daña la infraestura de las ciudades sino que también acidifica las aguas lo que provoca la muerte de especies vegetales y animales, empobrece los suelos, eutrofica ríos y lagos, entre otras graves consecuencias. Por último cabe mencionar que la lluvia ácida constituye un grave problema para diferentes países ya que no respeta ningún tipo de frontera. Es así que países como Noruega y Suecia ven sus bosques degradados por la emisión de óxidos de azufre y nitrógeno prodecentes de otros países de Europa..