La energía de los océanos


11 Entre el abanico cada vez más extendido de energías renovables, se destaca una gran fuente por lo inconmensurable de su extensión: los océanos.

Y es que las profundidades de las grandes masas de agua que separan los territorios continentales, se puede procurar energía a través de varios procedimientos. Una de las principales formas de obtener energía son las mareas, gracias a las oscilaciones que se producen entre la bajamar y la pleamar de los océanos.

Para sacar provecho de este fenómeno natural se construyen presas que cierran una bahía y retienen el agua, liberándola en las horas intermareales, en un mecanismo que ya se aplica en países como China, Francia, Rusia y Canadá. También las olas son materia de explotación para generar electricidad, aunque es cierto que las tecnologías desarrolladas hasta el momento no han logrado que este recurso sea rentable económicamente. Se puede echar mano, además, a los gradientes de temperatura, puesto que en algunos proyectos se utiliza el agua caliente de la superficie para colocar amoniaco en ebullición y luego se bombea agua desde las profundidades –llega a ser 20ºC más fría- para refrigerar este compuesto y devolverlo al estado líquido. En este caso, el amoniaco pasa por una turbina y genera energía eléctrica. Si bien se trata de sistema poco desarrollado, junto con los demás recursos de los océanos constituyen una buena opción para los países con poca disponibilidad de fuentes de energía no renovable, que siguen siendo aún las más extendidas en su uso. Referido: Ecourban.