Turismo lento, a favor del miedo ambiente


11 Turismo lento, a favor del miedo ambiente.

También conocido como turismo slow, se trata de una forma de viajar, cada vez más en auge, en la que el viajante se integra en el destino y se comunica con sus habitantes, para conocer costumbres. Es una manera de recuperar el placer por viajar, en donde no existen los horarios y lo que prevalece, realmente, es el disfrute del lugar.

De hecho, ya existen ciudades slow: como Bra, en Italia, que fue la primera en ser catalogada así. Otras son: Mar de las Pampas, en Argentina, y en España muchos sitios, como: Rubielos de Mora (Teruel), Lekeitio (villa  de la provincia de Vizcaya), Jaén, Niguelas (Granada). Este tipo de turismo tiene estrecha relación con el ecoturismo y el turismo aventura, y en todos ellos destaca la improvisación. El viajero le da suma relevancia a observar el paisaje, degustar los platos típicos del lugar y conocer lo que las guías de turismo no tienen en su recorrido. Despacio, con calma, con la paciencia ideal para dejarse atrapar por el entorno; y no ser uno quien lo perjudique.

Es quien llega quien debe adaptarse a las modalidades locales. El turismo lento hace hincapié en el cuidado del medio, incorpora la gastronomía local y orgánica, elige medios de transporte, como trenes, barcos, bicicletas, y recomienda andar a pie recorriendo recónditos espacios del destino. Por lo general, el turista que elige esta nueva opción, decide ir a ciudades pequeñas (de menos de cincuenta mil habitantes) en donde hay una conexión total con la naturaleza.

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