Abono: alimento para las plantas


11 Sabemos que las plantas necesitan oxígeno, hidrógeno y carbono del aire, y que del suelo extraen agua y ciertas sustancias químicas simples: los nutrientes vegetales.

Todos los suelos poseen en mayor o menor medida nutrientes vegetales provenientes de la parte mineral del suelo y del humus generado por el reciclaje de materias vegetales y animales caídas sobre la superficie (hojas, raíces muertas, etc.).

En las superficies cultivadas por el hombre, el equilibrio natural se altera, y las plantas buscan consumir sus nutrientes a una velocidad que el proceso de reciclaje natural de los elementos esenciales del suelo no puede satisfacer. Además, los nutrientes aún no consumidos pueden perderse por el lavado que ejercen sobre la tierra el agua de riego y el agua de lluvia; e incluso en otras tareas habituales del jardín, como las podas, el barrido de hojas o el corte de pasto.

Por este motivo debemos abonar, es decir, aportar al suelo a través del abono los nutrientes esenciales: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K).

El nitrógeno es el responsable del crecimiento, de producir ramas altas y fuertes y hojas sanas y lustrosas. Su presencia debe reforzarse en el período inicial de crecimiento, y bajarse en el de floración.

Su deficiencia provoca un crecimiento pobre, ramas larguiruchas y débiles, follaje verde pálido o amarillento y rosas pequeñas.

Fuentes naturales: la alfalfa, la harina de semilla de algodón, la harina de las habas de soja, el nitrato de soda. El fósforo es el responsable de la multiplicación celular, estimula el crecimiento de las raíces y la producción de tejidos con más resistencia a la sequía o al frío.

Su presencia debe reforzarse en el período de floración.

Su carencia hace que las hojas carezcan de clorofila y ralentiza el crecimiento. Fuentes naturales: Guano de murciélago.

El potasio contribuye a la maduración de la planta, mejora la cantidad y color de las rosas y refuerza la salud general, por lo que aporta algo a su resistencia al mildiu, roya y ataques de insectos.

Su deficiencia se hace notar en la tonalidad apagada de las rosas y, alguna vez, en las hojas curvadas hacia abajo, con bordes marrones. Fuente: sulfato de potasio.

Pero muchos fertilizantes no sólo contienen esos elementos primarios -en distintas proporciones-, sino también micro nutrientes y nutrientes secundarios solubles al agua y por lo tanto capaces de alcanzar inmediatamente la raíz.

.