Calendarios agrícolas


11 Durante, sobre todo, la baja y alta Edad Media, se puso muy de moda el uso de los calendarios agrícolas.

El tiempo, sobre todo en las comunidades rurales, se medía por las labores del campo y tanto las fiestas como la vida diaria corría en torno a ellas. Era muy popular ver los calendarios, o partes de ellos, en los capiteles de las iglesias románicas, así como en murales y en los pórticos.

Algunos de esos frescos y esculturas se han conservado hasta nuestros días, y son un buen ejemplo de la vidad de las gentes del campo. Aunque los calendarios difieren entre sí por razones meramente geográficas, todos guardan una línea común a lo largo del año de preparación del terreno y/o siempre y cosecha. Así, en enero ocurría la matanza de los cerdos y la carne se preparaba y se salaba para conservarla el resto del año, en febrero, el campesino se resguardaba del frío al calor de la lumbre (era habitual representar al campesino detrás de un fuego). En marzo se realizaba la poda de los árboles, se cavaba la viña y, quien podía -los señores- practicaba la cetrería.

En abril se pescaba y se preparaban los campos.

En mayo se realizaba la siembra de algunas plantas del hortícolas, mientras que en junio se realizaba la siega de la cebada y de la avena con la hoz, era la época de las fiestas profanas donde se esperaba una buena cosecha, en julio se hacía lo propio con el trigo, hasta agosto. Luego en septiembre llegaba el tiempo de la vendimia, tras su cosecha se hacían muchas fiestas locales. Llegaba el otoño y con él los trabajos de preparación del campo, donde se plantaba lo que se recolectaría el próximo verano.

En noviembre se recogía la madera y se cortaba para prepararse para la llegada de las nieves y del invierno.

Y, de nuevo, vuelta a empezar otro ciclo. Referencias: Papelbit Más datos: Ejemplo de murales de calendario agrícola..