Castos y crasas: Características y cuidados (II)


11 Ayer comenzamos a hablar sobre los cactos y crasas, destacando sus principales características así como las necesidades para un óptico crecimiento de estas especies.

Hoy seguiremos explayándonos sobre el tema.

Las plantas crasas y los cactos necesitan suficiente luz. En estos últimos, su carencia produce desarrollos desequilibrados- más altura en detrimento del grosor-, y en las crasas, manchas superficiales. Sin embargo, una exposición excesiva, más de seis horas diarias, a los rayos solares puede ocasionar quemaduras en las especies más vulnerables. Por lo mismo, hay que evitar el recalentamiento de las macetas plásticas mediante cubiertas de colores claros para no elevar la temperatura del sustrato y, por consiguiente, de las raíces.

Ambos tipos de plantas, pero en especial las crasas, deben ser resguardadas de fríos intensos (heladas), por lo que los ejemplares de exterior tienen que ser instalados bajo techo en un ambiente luminoso y fresco. En caso de colocarlos en un lugar cálido o calefaccionado, se regará cada 15 días el ejemplar puesto que su crecimiento no se detiene si se prolongan las buenas condiciones climáticas.

Una vez concluido el período invernal, el ejemplar requiere de un período de adaptación para reiniciar el período vegetativo sin alteraciones bruscas..