Cómo combatir las principales plagas (I)


11 Las plagas comprenden plantas o animales dañinos que se multiplican más allá del control natural.

La exploración visual de las distintas partes de los ejemplares debe ser una tarea cotidiana para identificar prematuramente signos de enfermedades o presencia de parásitos.

Asimismo, si una planta recibe agua de riego, abono y luz apropiados para su especie y el ambiente donde se cultiva, estará mejor preparada para resistir el ataque de agentes perjudiciales. Existen diversos tipos de plaguicidas diseñados para combatir especies determinadas: los herbicidas eliminan las plagas de insectos que se desarrollan sobre las malas hierbas; los insecticidas son sustancias tóxicas para los insectos; los fungicidas, compuestos que eliminan hongos; los molusquicidas actúan sobre los moluscos; y los atrayentes y repelentes, destruyen a los insectos.      La detección temprana permite resolver el problema mediante métodos más sencillos y menos drásticos que la aplicación de plaguicidas. La contracara de la destrucción de la plaga es el efecto nocivo que tiene el empleo de estos compuestos químicos.

Se ha comprobado su toxicidad para el ser humano, los animales y el resto de los insectos que no se desean combatir y su cualidad contaminante para el medio ambiente.