Cómo cuidar nuestro huerto, lo que debemos tener en cuenta (I)


11 Difícilmente el aficionado a la jardinería se sustrae a la tentación de destinar una parcela, por minúscula que sea, al cultivo de algunas plantas comestibles, aunque sólo sean una pocas macetas con especies empleadas como condimento en la cocina. Para estos cultivos suele elegirse la zona posterior de la vivienda, aunque hay especies que por su belleza también podrían estar en la parte delantera.

Tal es el caso de algunas matas y arbustos, como zarzamoras, fresales, frambuesos, etc. Las probabilidades de cultivo de plantas hortícolas son innumerables y para reconocer cuales son las más adecuadas es suficiente con recorrer los huertos del vecindario.

No obstante, el empleo de invernaderos o de cubiertas protectoras nos permitirá ampliar mucho el suelo. Las hortalizas pueden obtenerse a partir de ejemplares jóvenes adquiridas en criaderos o bien de la semilla. En cualquier caso, hay que se conscientes de las propias capacidades del trabajo a la hora de iniciar estos cultivos, pues si ya las especies decorativas requieren una labor que nos ocuparán un cierto tiempo, las destinadas al consumo humano poseen ciclos vitales en general más cortos y requieren de un mayor número de atenciones.