Cómo efectuar la poda de nuestro rosal (I)


11 Los rosales se caracterizan por producir año a año madera muerta, improductiva, que ha dado flores y luego se seca.

Esos vástagos van quedando en la planta y muchas veces se desprenden solos.

La poda del rosal acelera el proceso natural removiendo la madera vieja, improductiva, además de quitar los tallos enfermos, debilitados y el follaje. La poda de mantenimiento anual es una poda de renovación, que se basa en dejar el arbusto abierto, con las ramas bien dispuestas y las yemas mirando hacia fuera, para evitar entrecruzamientos. Las yemas se pueden individualizar a mediados de invierno en zonas templadas, que es cuando se aconseja podar los rosales. En otoño las yemas son simples puntos rosados localizables arriba de los nudos, pero aún no han alcanzado el tamaño adecuado.

Más tarde se hinchan hasta que la yema toma la forma oblonga característica. Si se poda en forma anticipada, por ejemplo en zonas de temperatura media, un frío sorpresivo puede hacer perder las brotaciones.

Si la poda se realiza con atraso, por ejemplo, en primavera, la planta tendrá bastante follaje, que luego perderá con la poda y así se agotarán las reservas de la planta..