Cuidados de las rosas en primavera


11 A pesar de su inmerecida fama de ser plantas exigentes y muy difíciles de cuidar, se trata de un arbusto más que con unos conocimientos básicos hasta un principiante puede cultivar. Ante todo debemos saber que un rosal necesita una exposición muy soleada.

Hablamos de una media de 6 horas, aunque hay algunas variedades que pueden necesitar menos.

La mayoría de los rosales son malos competidores, de manera que en una batalla por el abono casi siempre saldrán perdiendo frente a la 'voracidad' de otras plantas. Este es el motivo por el que, sembrados en tierra de jardín, se recomienda alejarlos por lo menos un metro de otras especies.

Es importante no descuidar el riego y el abonado durante la época de crecimiento de la planta.

El rosal puede vivir bien con poca agua durante el invierno pero en primavera y verano conviene regarlo abundantemente sin llegar a encharcar. Consejos para el cultivo: Podar el rosal en el momento en que la planta comience a dar síntomas evidentes de crecimiento, cuando observemos que las yemas comienzan a engordar y enrojecer. Estas yemas se convertirán en nuevas ramas. Cortar en primer lugar las ramas muertas o estropeadas.

A continuación cortar el resto de la planta dejando cuatro o cinco tallos sanos, a ser posible del grosor de un lápiz. Cortar los tallos a la mitad o tercera parte de su tamaño, dependiendo de la altura final que se desee.

Realizar estos cortes justo sobre una yema exterior de la rama, esto hará que de esa yema crezca una rama hacia el exterior del arbusto dejando el interior despejado. Así conseguiremos una planta con una forma más bonita y que el aire pueda circular mejor por el interior de ella. Abonar la planta regularmente durante la época de crecimiento.

Los rosales son plantas voraces, necesitan grandes cantidades de nutrientes para crecer sanas y florecer abundantemente.

Cada cultivador tiene su método de fertilización favorito. Uno de los más sencillos es comprar un abono granular de liberación lenta e incorporarlo al suelo de manera que pueda ir alimentando la planta durante toda la temporada.

También se puede fertilizar con abono líquido que se diluirá en el agua de riego cada tres o cuatro semanas durante la época de crecimiento. Regar regularmente.

Las rosas necesitan un aporte de agua constante durante la época de floración. Observar de vez en cuando las hojas y capullos para prevenir la aparición de plagas de parásitos. Los rosales son propensos a hongos, pulgón y araña roja.

En caso de que aparezcan síntomas aplicar el remedio correspondiente o un insecticida de triple acción. Más sobre la noticia: ehow.com .