El girasol, flor de la luz


11 El girasol, la flor de la luz, es una planta que resulta ideal para que el jardín gane color, alegría y belleza.

Se trata de una planta que regala flores durante todo el verano y que, si se toman los recaudos necesarios, puede seguir haciéndolo durante el otoño. Conocido también como Helianthus, los girasoles son originarios del continente americano, y legaron a Europa en el año 1515.

Desde tiempos remotos sus semillas fueron utilizadas para producir aceite, que en la actualidad es un producto de gran calidad por sus ácidos grasos. El girasol, como una margarita de gran tamaño, produce una única flor que no se ramifica. Sus hojas son grandes y su gran flor de color amarillo, como el sol, se sostiene de un tallo muy resistente. Tal como hemos anotado, cuando el girasol recibe cuidados adecuados es una planta de veras agradecida y florece durante gran parte del año.

Veamos aspectos fundamentales de su mantenimiento. -La luz: el girasol resiste casi cualquier temperatura, pero no las heladas.

La luz del sol, como indica su nombre, es un elemento fundamental. Debe ubicarse en una zona soleada del jardín. -El viento: ubica los girasoles en una zona del jardín en la que no reciba vientos excesivos. -El riego: el girasol necesita abundante riego, sobre todo en época de crecimiento.

Ten en cuenta evitar la acumulación de agua, que afectará drásticamente a la planta. -El suelo: el girasol precisa un suelo fértil, enriquecido con materia orgánica.

El compost es una buena alternativa. -Ten en cuenta que el girasol no soporta bien los transpalntes. Por tanto, es aconsejable plantar directamente en macetas. Esperamos que estos consejos hayan sido de utilidad.

No desprecies al girasol como una alternativa para colmar de luz y color tu jardín. .