Frutales en el jardín


11 A la hora de elegir un árbol frutal hay que respetar siempre el siguiente principio: cuanto más pequeño es el jardín, más reducidos han de ser los árboles.

Gracias a las formas enanas que ocupan poco espacio, se pueden plantar varias especies aunque el espacio no sea demasiado amplio. El manzano y el peral se pueden plantar en espaldera con patrones de tallo bajo (60-80 cm), al igual que el guindo o el melocotonero.

Otras especies de frutales se pueden plantar con tallos entre 100-120 cm de altura (tallo medio) y si el terreno es grande con tallos de 180-220 cm (tallo alto). Las características de un árbol frutal dependen en gran parte del patrón: crecimiento, rendimiento, duración, resistencia. Los cuidados que requieren los patrones de bajo crecimiento son menores y las cosechas más tempranas.

Por contra, los patrones de crecimiento alto viven más años y aunque den fruta más tarde, ofrecen buenas cosechas. .