Guía de cuidados del rosal para principiantes (III)


11 Los rosales son grandes consumidores de nutrientes, necesitan abundante aporte de fertilizante durante la época de crecimiento.

Desde que descubrimos los nuevos brotes primaverales hasta el comienzo del otoño debemos abonarlos con un abono específico para rosales. Los rosales agradecen el alternado de abonos químicos con abono orgánico, sobre todo porque este ultimo favorece considerablemente las características del suelo.

Una capa de abono orgánico sobre el suelo mantiene a raya las malas hierbas, retiene la humedad, mantiene la temperatura y mejora la estructura del suelo al descomponerse. En lo referente al riego, los rosales necesitan un abundante aporte de agua de manera regular. Se deben regar al menos un par de veces por semana, salvo que llueva considerablemente.

Prestar especial atención en verano por si hubiera que aumentar la frecuencia de riegos y regar por las mañanas con cuidado de no mojar las hojas para evitar la proliferación de hongos. Una poda correcta ayuda a mantener la salud de la planta y a darle fuerza para la siguiente floración.

Los rosales se deben podar cuando comienza el crecimiento, lo que se evidencia por la hinchazón de las yemas. Cada tipo de rosal se poda de una manera específica: más los arbustivos y menos los trepadores y los minis. .