La grava como alternativa al césped


11 Mantener un césped bonito y fresco implica un gran gasto de agua; el césped es, sin ninguna duda, el gran consumidor de agua en el jardín. Conservar la pradera en buenas consiciones supone, además, un trabajo considerable ya que hay que realizar diferentes tratamientos a lo largo del año para que la hierba se mantenga en buen estado: corte, abonado, aireado, etc.

Casi de continuo hay que realizar una limpieza de malas hierbas y observar que no se instalen hongos u otros elementos nocivos que provoquen enfermedades. Si por la razón que sea te planteas que el césped no es la mejor opción para tu jardín te sugerimos que en su lugar utilices la grava.

La grava evita el aspecto rígido que da un suelo enlosado y sobre todo permite que la tierra reciba el agua de lluvia y respire. Hay muchos tipos de gravas para elegir, desde pequeños cantos rodados de río hasta marmolinas de variados colores. Para evitar que crezcan hierbas no deseadas en medio de las zonas de grava, deberás extender previamente una malla antihierbas y sobre ella las piedrecitas.

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