La importancia del pH en nuestro jardín (III)


11 Continuamos hablando sobre el pH de los suelos y del agua.

En el caso del agua, la acidez o alcalinidad se puede medir mediante el empleo de un papel de tornasol (material provisto de colorante que cambia de tonalidad) sobre el que se dejan caer algunas gotas para apreciar la reacción azul violácea o roja, respectivamente. Además, existen instrumentos denominados ?pH-metros?,diseñados especialmente para la medición de este valor.

Como alternativa, se puede tomar una muestra de agua y someterla a un estudio de laboratorio. Por ejemplo, los suelos alcalinos poseen minerales, como el fósforo, pero las especies vegetales no pueden aprovecharlo de manera completa porque la mayor parte se encuentra insoluble (la condición de solubilidad es esencial para que las raíces puedan absorber los nutrientes). Asimismo, manifiestan una escasez de minerales disueltos como hierro, manganeso, zinc, cobre y boro, cuyas consecuencias pueden exteriorizarse mediante el amarilleo de hojas (hortensia), la limitación en el número de flores (rosal), la disminución en la cantidad de frutos (naranjo) o un desarrollo deficiente en general (hibisco). Cuando una planta padece deficiencia de hierro soluble, en un primer momento, las hojas se vuelven amarillentas y el nervio permanece verde, pero si la carencia persiste, tanto el follaje nuevo como el viejo quedan de color amarillo..