Macetas y contenedores


11 En primer lugar hay que tener en cuenta que un tiesto o maceta es un ecosistema artificial en miniatura y que nosotros debemos ocuparnos de proveerle aquellos elementos que necesita para subsistir y que por él mismo no puede obtener.

También debemos saber que hay factores que inciden sobre las plantas con mayor intensidad al estar enterradas en macetas sobre el nivel del suelo: Las raíces deben soportar el enfrentamiento con el sol por encima de la superficie del suelo, su única defensa son las paredes de la maceta.

Del grosor y transparencia de éstas depende su aislamiento. La humedad y respiración de la tierra dentro de la maceta es muy diferente a las del suelo. Depende en gran medida del material con que esté fabricado el recipiente, a mayor porosidad mayor serán estos factores, se favorecerá la hidratación y disminuirá el impacto de los cambios de temperatura. Conforme las plantas crecen las raíces tienden a llenar los recipientes hasta un punto en que se hace necesario el transplante a otra maceta de mayor tamaño.

Debido a ésto, la forma del recipiente es otro factor a tener en cuenta.

Esta debe ser tal que permita el desmolde del cepellón evitando la rotura de la maceta y el posible daño de las raíces. Las formas cónicas suelen ser las ideales. Materiales. Barro cocido. Por su porosidad son recipientes muy permeables al aire y debido a su peso muy estables.

El barro es el material que menos impacta en toxicidad a las raices.

Existen dos procesos de fabricación: artesanal e industrial. Las macetas de barro artesanal presentan paredes más gruesas, pero al estar cocidas a menor temperatura son menos resistentes a los golpes.

Dos macetas artesanales nunca son iguales, siempre habrá variaciones de forma o color entre dos piezas del mismo modelo y tamaño.

Esto no sucede con las industriales. Este material además suele sufrir cambios de color y se mancha con las las exudaciones de las sales del agua de riego.

Sólo resisten heladas suaves siempre que estén secos. Loza y porcelana. Están hechos con gres cocido a alta temperatura para que resulten resistentes a las heladas.

Los hay esmaltados (como las macetas chinas) y no esmaltados. En los esmaltados no penetra la humedad a través de las paredes por lo que no aparecen manchas de sedimentos.

Son recipientes pesados y caros. Hormigón o cemento. Protegen muy bien a las raices de los rayos del sol y de la acción del viento.

Los recipientes de este material se enfrían muy pronto en invierno y son muy pesados, por lo que sólo se pueden colocar en sitios bajos. Fibra de vidrio. Son macetas impermeables de porosidad practicamente nula. Su gran desventaja son unas paredes tan delgadas que apenas protegen las raíces del calentamiento producido por el sol y la deshidratación.

A su favor tienen la gran versatilidad de formas que se pueden obtener y su poco peso.

Son además macetas muy difíciles de romper. Su uso es ideal para interiores donde el sol no supone el problema mencionado antes. Madera y fibras naturales. Son muy buenos materiales en lo referente a porosidad y aislamiento del calor. No lo son tanto en cuanto a durabilidad, en general todas estas macetas tienden a pudrirse pronto. Plásticas. Son ligeros, baratos y duran mucho.

Se encuentran en el mercado con formas y diseños muy variados.

Mantienen la humedad más tiempo que los de barro . La dureza y resistencia a las heladas depende de la calidad del plástico, muchos de ellos se resquebrajan cuando están a pleno sol o se calientan tanto que llegan a perjudicar las plantas. Recipientes metálicos. Los hay de plomo, cobre, hierro o latón.

No se puede plantar directamente en ellos si no están esmaltados, plastificados o cromados en su interior. Más información: antoniucci.com.ar.