Procesos naturales: La germinación (I)


11 La semilla es la parte primordial de una planta pues permite el desarrollo de nuevos ejemplares.

Se trata de un óvulo maduro que no ha germinado.

Existen dos tipos: las pertenecientes a las plantas con flor, y las de coníferas y semejantes. Estas últimas se diferencias pro estar dispuestas sobre escamas de los conos o piñas. Algunas semillas pueden germinar solo durante un corto período tras separarse de la planta madre, en tanto que otras mantienen su poder germinativo durante muchos años.

Cada especie posee un lapso de viabilidad óptima, cuya caducidad puede producir ejemplares débiles o simplemente, anular todo tipo de desarrollo. Este período no debe confundirse con la etapa de descanso que necesita toda simiente tras independizarse de la planta madre para poder estar en condiciones de germinar y convertirse en un nuevo vegetal.

Para algunas, se trata de una época que permite completar el proceso de maduración. Para otras implican la transformación de su cubierta con objeto de permitir que el agua y el oxígeno penetren en ella y estimulen el desarrollo del embrión interior. En este último caso, esta tarea se puede facilitar mediante técnicas de tratamiento en frío, en caliente o en soluciones ácidas. Tras esta fase de descanso se desata la germinación, proceso que reanuda el crecimiento del embrión.

Para que concrete, la semilla necesita suficiente agua y oxígeno, temperatura adecuada y un medio favorable..