Siembra en almácigos (II)


11 He aquí la segunda parte de esta propuesta, cuya primera entrega ha sido publicada recientemente.

Te propongo pasar ahora directamente a ennumerar los pasos para una siembra exitosa.

En primer término debes disponer una bandeja o cajón de profundidad mediana, en el que colocarás sustrato para semillas o esquejes. La tierra debe ser rica en nutrientes, liviana y permeable. Luego de unos minutos, procede a distribuir las semillas.

Si son grandes, distribúyelas una por una y cúbrelas con una ligera capa de sustrato.

Si son pequeñas intenta espaciarlas lo suficiente utilizando un papel doblado y en este caso no será necesario cubrirlas. No dejes de leer las instrucciones de las semillas, especialmente en lo relativo a presencia o ausencia de luz para contrubuir a un mejor proceso de germinación. Coloca ahora sobre la bandeja una placa de vidrio o plástico translúcido, sitúalo en un lugar sombreado en el que la temperatura oscile entre los 15 y 20 grados ºC.

Destápalo cada día para que se pueda airear la tierra pero a la vez no pierda humedad.

Ni bien hayan germinado las semillas retira el cristal y pasa la bandeja a un lugar más iluminado. Mantén la superficie húmeda. Cuando las plántulas tengan un tamaño suficiente para manipularlas y por lo menos dos hojas, ya están listas para ser extraídas.

Te sugiero regar el almácigo para extraerlas con suavidad y no lastimarlas.

Sólo planta en macetas aquellas que percibas más robustas. Este proceso reibe el nombre de repicado.

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