Tipos de reproducción (V): Injertos


11 Para dar continuidad a esta serie, cuyo post anterior trató acerca de los acodos, te proponemos hoy aprender algo más acerca de otra técnica: los injertos.

Si bien no es un método de "reproducción" en sí mismo, su uso está estrecha y frecuentemente ligado a ese proceso, para el que a veces resulta imprescindible. La puesta en práctica de injertos ha permitido obtener variedades de especies con características mejoradas, como por ejemplo resistencia, variedad de flores, de frutos etc.

Uno de los casos más conocidos es el injerto de rosales. Básicamente la idea consiste en unir a nivel tisular (injertar) una parte de una planta sobre otra, de tal modo que comiencen a compartir funciones básicas y subsistan juntas. El crecimiento y desarrollo se apoyará en la conjunción de las mejores virtudes de ambas. Como ejemplo, a veces sucede que queremos cultivar una especie cuyas raíces no soportan el tipo de suelo de que disponemos.

Una buena solución es cultivarla sobre un portainjerto que resista bien esa condición.

Existen varios tipos de injertos que iremos describiendo en entregas sucesivas..