Tipos de suelo: Suelo arcilloso (II)


11 Ayer estuvimos hablando de algunas posibilidades de mejorar el suelo, con diferentes formas de drenaje, asimismo también, se le puede agregar al suelo arcilloso arena a la composición propia del suelo, o materia orgánica, como estiércol, mantillo o turba, para airear la tierra arcillosa y permitir la penetración del agua de riego. La turba está compuesta por restos de plantas que han comenzado su proceso de descomposición y que resultan ser extraídas de lechos de primitivos lagos, conocidos como ?tuberas?.

Existen dos tipos de turba: la negra, reservada a la plantación de la mayoría de las especies, y la blanca, caracterizada por su alto nivel de acidez (pH 3,5).  El mantillo es una mezcla de abono y enmienda orgánica que resulta de la fermentación y putrefacción del estiércol y de otras materias biológicas.

Se trata de un producto que potencia la actividad microbiana y aporta nutrientes para las plantas. Entre las pocas ventajas que presentan los suelos arcillosos, se encuentra la concentración de nutrientes. Esto se debe a que la impermeabilidad actúa como agente retenedor de los minerales que recibe el suelo principalmente mediante el riego. Estos suelos deben ser labrados profundamente hasta conseguir la humedad ideal para el desarrollo adecuado de las plantas.

Las especies más adecuadas para plantar en un medio arcilloso son arbustos como el rosal y plantas como la prímula..