Trucos para regar eficazmente


11 El riego facilita la nutrición de la planta ya que pone a su disposición los elementos nutrientes que necesita.

Aunque depende de cada especie, puesto que cada una tiene sus particularidades en cuanto a riego, como norma general es más necesario el riego de plantas en maceta o regaderas que exteriormente, ya que aquéllas tienen tendencia a perder más agua. Asimismo, cuanto más calor haga, mayor será la necesidad de agua por parte de las plantas y, sobre todo en nuestras latitudes, muchas de ellas no aguantan muy bien las temperaturas altas. Existen muchas formas de riego (en la última imagen, instalación de un sistema de riego programado): en lluvia (efectuado con aspersores o manualmente), en niebla, por goteo (computerizado o no), en manta (una variente del riego en lluvia). El riego en niebla o con técnicas de rociado se practica en siembras recientes, sobre todo, o en aquéllas partes donde se necesite humedecer el ambiente.

En éste último caso tiene una duración menor que en el primero. A la hora de regar, sobre todo las plantas de interior o aquéllas donde su flor tenga la principal importancia, se debe evitar mojar las flores, puesto que se marchitaría antes. Por ello, se puede optar por el riego con aspersores individualizados o por goteo, o bien a manta pero realizándolo a una altura inferior a las de los brotes de flores. Como norma general, en primavera se debe regar por la mañana, entre las 9 horas y el mediodía.

En verano, lo mejor es por la tarde, entre las siete y las diez.

Mientras que en otoño lo más adecuado es regar cuando el tiempo esté más cálido, entre las dos y las cuatro, siempre y cuando las temperaturas exteriores lo permitan. Más sobre la noticia: Interno.