Acuarismo. El color del agua y sus causas. Segunda parte: Agua parda


11 Se trata, en cierto modo, de un fenómeno opuesto al del agua verde: está provocado por una invasión de algas pardas flotantes que, en general, se desarrollan exclusivamente en una agua de tendencia ácida, insuficientemente iluminada.

Se trata de un caso excepcional, que puede producirse en un acuario situado en un pasillo oscuro y, generalmente, durante una ausencia prolongada.

La solución consiste en volver a una iluminación normal que impida el crecimiento de las algas pardas. Existen otros tipos de algas indeseables que se presentan bajo forma filamentosa o en forma de película que puede cubrir las plantas y las piedras de una especie de tapiz cuyo color puede variar entre el castaño verdoso y el verde oscuro. Según los especialistas en la materia, existen unas 3.000 especies de algas.

En la práctica, su aparición en el acuario debe combatirse desde el momento en que se observe, con mayor motivo porque algunas especies son tóxicas y muchos peces las mordisquean. Estas algas pueden ocasionar la muerte de los animales que son habituales comedores de algas (planorbis y peces limpiadores); por esta razón conviene eliminar la mayor cantidad posible con la mano o con la rasqueta efectuando un vaciado parcial.

Debe adicionarse un estimulante biológico al acuario, modificar la intensidad de la iluminación y corregir ligeramente el pH. Se trata de crear una modificación del medio lo suficientemente débil para no ocasionar trastornos a los habitantes del acuario pero capaz de imposibilitar la supervivencia de las algas que se pretenden eliminar. Lo ideal sería oponer una nueva alga inofensiva, tal como las algas verdes, en cantidad moderada y cuya proliferación vendrá favorecida por las nuevas condiciones creadas.

A falta de estos procedimientos naturales deberá recurrirse a la incorporación de un producto comercial alguicida, que será eficaz si el alga a combatir se encuentra dentro del grupo sobre las que el producto es activo.

En el caso de que estos sistemas fracasen queda todavía el recurso de envenenar las algas por medio de sulfato de cobre o permanganato potásico..