Acuarismo. El color del agua y sus causas. Tercera parte


11 Agua Gris: Esta agua aparece como consecuencia del crecimiento de ciertas bacterias gracias a la presencia de materias orgánicas cuyo exceso se debe con frecuencia a una alimentación excesiva.

El tratamiento consiste en un cambio parcial del agua (la mitad) seguido de una dieta inmediata.

Este fenómeno suele estar ligado a una higiene defectuosa; importa, pues, que el acuario esté convenientemente plantado, bien aireado, no superpoblado y mesuradamente alimentado. Agua lechosa: Es la forma grave, del agua gris a causa de la proliferación vertiginosa de las mismas bacterias. Este fenómeno, poco frecuente, se produce sobre todo en acuarios recientemente instalados y todavía no estabilizados, o en pequeños acuarios poco plantados, mal aireados y excesivamente alimentados.

Es una manifestación muy grave, siendo preciso un cambio total e inmediato del agua, pero sin necesidad de rehacer el acuario.

Seguidamente se aplicará una fuerte aireación y se respetarán con rigor las reglas higiénicas preconizadas en el caso del agua gris. Agua polvorienta o agua con copos: Esta denominación califica esta especie de depósito de color pardo, ligero en consistencia pero a veces importante en volumen, parecido a un acúmulo de dafnias muertas. Estos dos fenómenos para los que nadie ha sabido encontrar una explicación satisfactoria, son molestos para la estética, pero carecen de gravedad.

Aparentemente se trata de una especie de enfermedad inofensiva del agua que aparece bruscamente y a veces desaparece de la misma forma.

La causa se desconoce pero se puede decir con respecto a los copos, que aparece con más frecuencia en los acuarios poblados por peces voraces y sobre todo grandes consumidores de oxígeno, como los Barbus. Agua pálida amarillenta: Esta agua confiere al acuario un aspecto de tristeza y generalmente se debe a la saturación del acuario: exceso de elementos indeseables y, especialmente, a la concentración de nitratos acumulados progresivamente en el transcurso de los meses. Este fenómeno se acompaña frecuentemente de una caída del pH.

La única solución consiste en rehacer totalmente el acuario.

La cuestión es saber cuánto tiempo ha transcurrido hasta la aparición del fenómeno. Si este tiempo es normal, habida cuenta del tamaño del acuario no tiene importancia alguna.

En caso contrario hay que llegar a la conclusión de que los cuidados de conservación e higiene han sido mal llevados, o que existe alguna anomalía permanente. Fuente: mascotas-uy.