Animales salvajes españoles: el lince Ibérico, en extinción


11 Al lince ibérico se le halla en los bosques y matorrales del mediterráneo, habita zonas lejanas de presencia humana, espacios restringidos de España y Portugal, aunque sucede que en este último posiblemente ya esté extinto.

EL lince ibérico busca los espacios abiertos, aquellas áreas donde pueda darle caza a los conejos que en su dieta alimenticia cubren el 90%. Su territorio por lo general abarca 10 km², sin embargo puede variar, esto condicionado por la abundancia de presas para su alimentación.

En el año 2006 el lince ibérico se hallaba en territorios como Sierra Morena, en concreto los Parques Naturales de Sierra de Ándujar y Cardeña y Montoro, y el Parque nacional de Doñana y su entorno. Es probable que algunas poblaciones reducidas se encuentren en Montes de Toledo y el Suroeste de Madrid. Se piensa que a finales del siglo XX, las poblaciones de lince ibérico en Sierra de San Pedro, Villuercas y Sierra de Gata en Extremadura, Sierra Morena Central y Occidental y algunos puntos de las Sierras Béticas de Jaén y Granada se hallan extintas. Por instantes los investigadores sienten que el lince ibérico desaparece lentamente, sin embargo los aumentos aunque mínimos en su población impresionan, el año 2005 entre Sierra Morena Oriental y Doñana existían al menos 200 ejemplares, pero esto se invirtió en el 2007, conociéndose un humilde pero importante incremento de 215 a 250 ejemplares. El lince ibérico aunque en peligro de extinción, no deja que los pocos ejemplares sigan impresionando a estudiosos y demás personas en general, siempre con aquel porte de aspecto grácil, de patas largas y larga cola que termina en una borla negra, siempre erguida y con vida propia en los momentos de peligro. Otra de sus características que a primera vista se deja contemplar es el diseño de sus orejas, de forma puntiaguda terminando en un pincel de tono negro, cuya finalidad según los estudiosos, es la de desaparecer la silueta redonda de su cabeza, haciendo que su camuflaje sea más eficaz.

Otro llamativo del lince ibérico viene en aquellas patillas que de sus mejillas cuelgan y crecen de acuerdo a la edad del felino.

Los machos tienen las patillas y los pinceles negros más largos que las hembras. Su coloración varía de pardo a grisáceo con los flancos moteados de negro. El lince ibérico presenta tres variable en cuanto a su pelaje: Mota fina: Presenta manchas de tamaño pequeño en gran número, estas manchas están repartidas de forma uniforme y densa, por lo general se presentan en los laterales. Mota gruesa A: Aquí las manchas tienen un tamaño mayor, con la tendencia a disponerse en líneas, aparecen al nivel de los hombros dos o más parejas de motas. Mota gruesa B: Las manchas tienen el mismo tamaño que en la Mota gruesa A, con la diferencia que ya no hay un orden específico ni siquiera en los hombros. Extinción: El lince ibérico se declaró especie protegida en 1966 y es la única especie de felino alineado en la categoría 1 de la lista roja de la IUCN.

Uno de los factores de su lenta extinción, es la presencia humana y la de sus infraestructuras, que separan unos de otros impidiendo el intercambio genético entre las poblaciones del lince ibérico. También tiene un efecto negativo el descenso de las poblaciones de conejo por enfermedades como la mixomatosis o la neumonía hemorragicovírica.

Sumando a esto la caza de manera indirecta y los métodos selectivos de caza, como son: cepos y lazos. Cría en cautiverio: Para mejoras la cantidad de linces ibéricos y conseguir darle un certero golpe a la extinción se vienen desarrollados programas de cría en cautiverio, que en largo plazo permitirá rescatar este representativo animal. En la actualidad este programa de cría se desarrolla en el Centro de Cría de El Acebuche (en el Parque Nacional de Doñana), con capacidad para 11 ejemplares y en el Zoobotánico de Jerez, con siete instalaciones de diferentes tamaños que pueden ser utilizadas como cuarentena, para mantenimiento de cachorros o para albergar tanto a cachorros o jóvenes como a ejemplares subadultos. Después de tres temporadas consecutivas de reproducción en el Acebuche, el programa ha producido 19 ejemplares nacidos en cautividad, de los que han sobrevivido 11.

Cuenta ya, después de la incorporación de algunos jóvenes capturados en el campo, procedentes de camadas numerosas y por tanto con pocas expectativas de supervivencia, con 37 ejemplares, repartidos en tres centros, El Acebuche, la Olivilla y el Zoo de Jerez..