Cómo sacrifican a los animales de las perreras (I)


11 Este es un llamado a la conciencia para que, aunque no podamos detener las matanzas de animales, luchemos porque los métodos de eutanasia sean más humanitarios.

En esta ocasión hablaremos de la inyección paralizante. Se trata de fármacos de la familia del curare, un paralizante muscular que hace tiempo usaban los indios, embebido en astillas que ponían dentro de sus cerbatanas, para cazar.

Los curares paralizan al animal hasta asfixiarlo, pero NO les quita la conciencia. Están despiertos hasta el último momento. Qué sienten los animales?: a los pocos minutos los músculos de la cara, cuello, patas, se paralizan.

No pueden abrir los ojos.

Pero la respiración continúa ya que el músculo encargado de que se produzca, el diafragma, es el último en paralizarse. Es por ello que al recibir oxígeno, mantienen el estado de conciencia aunque los creamos dormidos. Perros y gatos van sintiendo lentamente que se ahogan, ya que los otros músculos encargados de la respiración (los intercostales) se paralizan.

La respiración pasa a ser superficial pero rápida.

Al paralizarse los músculos, las glándulas se relajan y se les llena la boca de saliva que no pueden tragar, respirándosela. Imaginen queridos lectores, el horror que deben sentir los pobres animales en esta situación, escuchando voces a su alrededor, ruidos, o los apilan unos sobre otros cuando aún están conscientes! Finalmente, cuando se paraliza el diafragma, la falta de oxígeno les hace perder el conocimiento... y la conciencia de una de las peores agonías. .