Cómo se orientan las palomas mensajeras


11 Las palomas mensajeras no necesitan de ningún instrumento de orientación.

En muchas ocasiones, reaparecen sobre el mismo nido, árbol o torre de iglesia el el que habitaron el año anterior, luego de la última migración.

Las teorías sobre su capacidad de orientación incluyen una cantidad de variables que se relacionan con el sol, las estrellas, campos magnétcos, señales en el terreno, sonidos y colores. Con respecto al magnetismo, las aves tendrían una brújula interna que las hace sensibles a los campos magnéticos. Cuando el cielo está nublado, hallan su camino mediante la detección de las líneas del campo magnético que atraviesan al plantea, y que señalan al sur en el norte y al norte en el sur.

El hallazgo de magnetita en el cerebro de las palomas mensajeras avala la teoría de la sensibilidad magnética.

La teoría del reloj biológico: La paloma mensajera tiene muy desarrollado su reloj biológico acorde con la latitud en la que se cría, de forma que tiene todos sus ritmos vitales adaptados a la intensidad y duración de la luz del lugar donde vive para cualquier época del año. Así, si una paloma mensajera es soltada al norte de su palomar, encontrará que hay demasiada luz para ese momento y tenderá a volar en la dirección que la aleja del Sol. Lo mismo sucede si se suelta al sur, al oeste o al este, tomando en esos casos el camino más adecuado para que su reloj biológico se corresponda con la luz.

Este instinto de orientación, característico de las palomas mensajeras, basado en compensar el desplazamiento aparente del Sol respecto a la hora y la latitud, se denomina menotaxia.

Pero esto sirve para que se acerque al destino. Para llegar al palomar, emplean otro sentido de orientación, que consiste en recordar y reconocer puntos fijos como edificios, árboles, jardines, etc.

Esta capacidad se llama farotaxia. Fuentes: liamngls, temakel.