Comportamiento en jerbos. Reproducción


11 Continuamos con la historia de estas simpáticas ardillitas.

En esta ocasión veremos el comportamiento en sociedad.

Antes que nada, hay que decir que, salvo contadas excepciones, son monógamos. Las parejas que se aceptan lo harán de por vida, luego de una rigurosa selección.

Los matrimonios entre jerbos son una muestra de ternura sorprendente.

Nunca faltarán los acicalamientos al cónyuge, los regalos de alimento llevados al nido, los juegos compartidos, las discusiones sin violencia, y el cuidado de las crías de a dos. Cuando llega el momento de agrandar la familia, el cortejo consta de círculos de hasta un metro de diámetro, en donde la hembra, luego de una cantidad de pasos seguida por su pareja, elevará su cola para recibirlo durante un segundo. Ambos se asearán sus partes y repetirán el proceso. No deben ser separados luego del apareamiento, ya que no habrá violencia entre ellos, y la separación puede llegar a la muerte por depresión.

Cuando comienza el parto la hembra se arrastra sobre sus costados para que "bajen" los bebés, y al momento de parir, el padre toma a la cría, corta el cordón umbilical, la asea y la mantiene bajo su vientre, abrigada, hasta que la madre, ya descansada, pueda parir al siguiente.

A la hora de alimentarse se turnarán para no dejar a las crías solas, y en el caso de que caigan fuera del nido, el responsable del cuidado los llevará de vuelta a casa..