El olfato de los perros ayuda a resolver crímenes. Segunda parte


11 El entrenamiento a los perros se centra en la comparación de huellas olorosas.

Se le da al perro entrenado la huella olorosa para que olfatee en una hilera de cuatro cilindros conteniendo cada uno, una huella diferente. Así el perro identifica el olor que tiene por referencia y se sienta frente al cilindro que contiene una huella idéntica a la de la mencionada referencia.

Posteriormente se saca al can del lugar y se cambian los cilindros, se lo hace ingresar y se efectúa una nueva secuencia. En dicha repetición, olfatea todos los cilindros y se vuelve a sentar en el que se corresponde con la huella de referencia, aun cuando esta haya sido cambiada de lugar, confirmando así, con éxito, la prueba realizada. El banco de olor es una de las facetas de odorología que recibe las huellas captadas y se guardan en frascos esterilizados con sus correspondientes rótulos y pueden ser utilizadas hasta cinco años después..