Labrador Retriever: historia de la raza


11 El perro Labrador Retriever tiene origen en la región canadiense de Terranova, donde en  sus inicios se le llamó perro de agua, perro de St.

John o Terranova pequeño.

Fue muy utilizado para auxiliar a los pescadores a recoger las redes de las embarcaciones que llegaban al puerto, trayéndolas a tierra. Debido a sus cualidades de perro cazador y cobrador, aunadas a sus grandes capacidades natatorias, fue acompañante de los marinos en sus viajes, llegando a Inglaterra alrededor de 1820. Más tarde, en 1830, el tercer conde de Malmsbury importó varios ejemplares de Labrador Retriever, y preservó en la raza sus características principales, y gracias a su trabajo esta raza fue reconocida en 1904 por el Kennel Club británico. Curiosamente, en sus primeros años el Labrador Retriever era predominantemente de color negro, habiendo pocos ejemplares amarillos. En el año 1899 se reconoce el primer perro de este color, que nació de padres de color negro. Dinámico y excelente compañero, la energía y vivacidad del Labrador Retriever no han pasado desapercibidas para los millones de admiradores de esta gran raza.

Es ideal tanto para la compañía, por el cariño que brinda a sus dueños como por sus cualidades de gran cazador y perro de trabajo. Referido: Wikipedia.