Alicia en el País de las Maravillas, crítica


11 Alicia en el País de las Maravillas, crítica.

Hay quién ha querido ver en la nueva de las películas de Tim Burton una liquidación de su estilo, el agotamiento de su personalidad creativa o la verificación de autor vacío, sin nada que decir. No es del todo así.

El talento de Tim Burton varía dependiendo de la compañía que promueva la película donde trabaja. En el caso de Alicia en el País de las Maravillas esta compañía es Walt Disney, y es evidente que la poderosa productora iba a imponer su criterio comercial ante el talento de Tim Burton. Una buena prueba de ello es que Tim Burton aceptó de buen grado adaptar los cuentos de Lewis Carroll Alicia en el País de las Maravillas y Alicia a través del Espejo porque su personaje principal es el paradigma de protagonista que le gusta: una inadaptada, alguien que sabe que no pertenece al tiempo que le ha tocado vivir, una inconformista con las normas del mundo.

Un modelo de héroe que ya hemos visto en Ed Wood, Eduardo Manostijeras e incluso Batman. Por otra parte, los cuentos de Lewis Carroll proporcionaban a Tim Burton un increíble material para que el relizador comprobase hasta donde podía llegar la tecnología 3D aplicada a sus películas, así como las técnicas de croma (rodar a los actores sobre un fondo azul o verde en el que posteriormente se sustituyen los fondos y animaciones que se deseen). Y en este sentido, hay que decir que el resultado ha sido espectacular ya que Alicia en el País de las Maravillas es un derroche de imaginación puesta a punto para dar vida a un espacio y personajes fantásticos pero con un aliento de vida que los hace creíbles. Hay está, sin ir más lejos, el Sombrerero Loco de Johnny Depp, un actor con la extraña capacidad de conmover y meterse en los personajes más rocambolescos que existen y salir siempre triunfante. Si bien es cierto que el guión elimina buena parte de la crítica y sátira social que el autor hizo de su época para transformarse en una reivindicación feminista e individual, este defecto es más bien achacable a la maquinaria hollywoodiense que no puede permitirse que una inversión tan considerable en una película no resulte rentable, limando cualquier síntoma de incorrección política o comercial que encuentre. Por lo que respecta a Tim Burton, sale airoso de su encuentro con Disney, empresa con la que mantiene una relación de amor y odio (Películas de Tim Burton, un espectáculo), ya que fue la primera compañía que lo contrató como animador, pero que nunca aceptó uno de sus diseños para incorporarlo a una de sus películas. El tiempo le ha dado la razón a Tim Burton. .