Crítica: An american crime


11 Catherine Keener y Ellen Page en "An American Crime" El violento crimen de Sylvia Likens, una joven de 16 años, ha servido de plataforma e idea fundamental para "An american crime", o "Un crimen estadounidense", este turbio largometraje de Tommy O'Haver. No sé al resto, pero a mí me gustan aquellas películas que no se andan con rodeos para contar las cosas.

Creo que a muchos les sucede lo mismo, pero tal vez haya que tener cuidado en este caso, considerando que el crimen detrás de la película es algo que muchos preferirían no saber.   "An american crime" no es más que la historia de unas adolescentes puestas a cuidado de una patética y sociópata mujer por unos padres irresponsables.

Una de las hermanas, la mayor, Sylvia, fue sometida a incontables insultos, maltratos y tortura. Las torturas y los maltratos son el centro de la película, una cinta que parece no contar más que la obsesión del director con los detalles del caso, que son presentados literalmente en la pantalla (lo que disgustará a buena parte de la audiencia).   El trabajo de las actrices principales, Ellen Page (Sylvia) y Catherine Keener, como su torturadora, Gertrude Baniszewski, es excelente. Ambas logran una química que parece escapar de la pantalla.

Lo lamentable es que casi todas las escenas que comparten obligarán a muchos a dar vuelta los ojos. Salvo la violencia del caso, "An american crime" no ofrece mucho más que iluminar a una generación bastante ignorante (mundialmente hablando, y en más de un sentido) de este extraño caso que horrorizó a la sociedad estadounidense cuarenta y tres años atrás.    .