Crítica: Antes que el diablo sepa que has muerto


11 Aún con poco más de 80 años, el veterano director de cine Sidney Lumet ha sido capaz de crear una gran película de suspenso, con grandes actuaciones, y lo suficientemente atrevida como para hablar de temas muy complejos de la propia naturaleza humana. La cinta cuenta la historia de Andy (Philip Seymour Hoffmann) y Hank (Ethan Hawke), dos hermanos sin encanto ni virtudes que, luego de meterse en dificultades económicas, decidirán asaltar una joyería.

Y todo sale mal. La propuesta del director es simple: mostrar con toda claridad lo que es el mal, la maldad, la avaricia, y hasta dónde son capaces de hacer llegar a una persona que cualquiera tendría por serena, pacífica o demasiado común y corriente. "Antes que el diablo sepa que has muerto", desde sus primeras dos escenas, muy gráficas y notablemente contrastantes, invita al espectador a un viaje lleno de tensión que culminará de manera excepcional. Absolutamente recomendable, sobre todo para quienes se hayan aburrido de las películas tradicionales, en las que muchas veces se usa la misma trama, pero se tiene por personajes a distintos actores, que, en muchas ocasiones, no son del calibre de los que Lumet ha tenido el gusto de dirigir aquí..