Crítica: Ella es el partido


11 Luego de "Confesiones de una mente peligrosa" y "Buenas noches, y buena suerte", podremos decir casi con total seguridad que la tercera película de George Clooney como director es su esfuerzo más débil hasta el momento. En "Ella es el partido", George Clooney intenta resucitar aquellas viejas y clásicas comedias del cine dorado de Hollywood, y no por casualidad sitúa la historia en los años '20 del siglo pasado, un lugar más inocente y puro que el de entonces, y, ciertamente, el de ahora. La historia tiene todos los ingredientes de una comedia clásica: Clooney interpreta a Jimmy Connelly, un desahuciado jugador de fútbol american, líder de un equipo profesional que se viene abajo.

Del otro lado se encuentra Carter Rutherford, un exitoso jugador de fúbol americano en ligas universitarias. Pronto, Connelly seducirá a Rutherford para que deje la universidad y juegue en su equipo profesional.

No tardará en aparecer una reportera, Lexie Littleton (Renée Zellweger), quien complicará las cosas para los dos hombres y formando un cómico triángulo amoroso. Su fórmula puede funcionar. Pero no es una garantía segura.

Lo cierto es que muchos disfrutarán de la película y la verán como una comedia más.

Otros la reconocerán como un buen intento, como lo que es: un intento de resucitar un viejo género de comedia, un intento algo forzado. Recomendada sólo para fanáticos del género o, claro está, enamorados y enamoradas del trabajo cómico de George Clooney, que aquí está bien afinado, como siempre..