Crítica: Pretty Persuasion, chicas ricas, sexys y malvadas


11 Luego de su excelente papel en Thirteen, Evan Rachel Wood, crecidita y desarrollada, fue convocada por Marcos Siega, un director de videoclips de bandas como Blind 182 y Weezer, para protagonizar Pretty Persuasion, una comedia negra y políticamente incorrecta que, a pesar de esto, no deja de ser muy inteligente, provocativa y real. Kimberly Joice (Rachel Wood) es una joven estudiante de un instituto privado de Beverly Hills donde acuden los hijos de los más acaudalados de la ciudad.

A pesar de su ambiente hogareño disfuncional (su padre, interpretado magistralmente por James Woods, es un racista increíblemente gracioso) Kimberly ha logrado destacarse por su inteligencia académica y su capacidad de actriz.

Pero, sus ambiciones son mayores, y junto a una estudiante de intercambio llamada Randa y su mejor amiga Britanny, elaboran un despiadado plan para vengarse de un profesor. El plan: acoso sexual durante las horas de detención.

Pero ¿Cuánto de verdad tienen estas acusaciones? La película no puede ser más políticamente incorrecta de lo que es.

El racismo, la xenofobia y la discriminación están a la orden del día pero en un contexto de ficción, donde los personajes son los que piensan así y no es el mensaje que el film quiere trasmitir (aunque no me extrañaría que algunas mentes estrechas tomen al film como un estandarte de la discriminación) Lo audaz de Pretty Persuasion reside en animarse a decir las cosas que no se deben decir pero mucha gente piensa internamente detrás de una fachada de comprensión al prójimo. El guión destroza todo el "American way of life" y el sectarismo de los adolescentes norteamericanos, tema tratado en muchas películas muy levemente y de forma endulzada, que aquí se transforma en una critica directa, certera y dolorosa. .