Crítica: Rebobine, por favor


11 Tal vez lo que más atraiga a los espectadores a esta película sea su director.

Michel Gondry ha sido el director de películas como "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos", y sin duda, su estilo prevalece en esta historia. "Rebobine, por favor" es la historia de dos empleados de una pequeña tienda de vídeos que deciden volver a filmar todas las películas luego de que las cintas originales se borraran.

Ambos darán una nueva interpretación a familiares obras, como "Conduciendo a Miss Daisy" y "Los Cazafantasmas", entre otras. Sin duda, se trata de una gran idea para una película.

Y lo cierto es que Jack Black y Mos Def lo realizan muy bien.

Pero la película se mueve en dos terrenos distintos. Gran parte de la cinta transcurre entre bromas sobre magnetización, el fenómeno que ha destruido las cintas en primer lugar, un fenómeno inseparable a la figura del personaje encarnado por Jack Black. Otra parte de la cinta otorga mucha importancia a la leyenda del jazz que vivía en el lugar donde ahora está la tienda, y eso evoca una mística que los que no saben mucho de jazz podrían encontrar aburrida, o al menos un obstáculo entre ellos y lo que realmente quieren ver. Y esto es la realización de las películas caseras.

Sin duda es una gran película, pero luce fragmentada, algo que su director podría haber deseado que ocurriera.

Pero lo cierto es que para algunos esta experiencia se torne algo molesta. Además, "Rebobine, por favor" se disfruta mucho mejor si has visto las películas originales que ellos intentan reconstruir.

Si no es el caso, es probable que te sientas desconcertado, o no entiendas la mayoría de los chistes, muchos de ellos centrados en los efectos especiales caseros que los empleados de la tienda recrean. Lo más destacable es, sin duda, la actuación de Jack Black y Mos Def, y sus intentos caseros de hacer cine.

Para quienes nunca hayan estado en un rodaje o hayan realizado una película, "Rebobine, por favor" les mostrará cierta magia del cine que no debe ser ignorada. Se trata de una excelente comedia, al menos mucho mejor y ciertamente más original que las parodias de películas románticas o de terror que se han realizado en los últimos tiempos, pero podría haber sido mejor..